La bandera de La Rioja se conoce como la «cuatricolor». Tiene una historia poco habitual: nació en la calle, antes de ser oficial. Poco a poco, los riojanos la fueron adoptando. Al final, las instituciones la aprobaron.
Cómo nació
En 1977, la Diputación de Logroño convocó un concurso. Llegaron 260 propuestas y se escogieron cinco para votar entre el 1 y el 15 de septiembre. La votación quedó paralizada y no hubo ganadora. Ese mismo año, un grupo de universitarios riojanos en Madrid, el Colectivo Riojano, ya había encargado diseños con los colores del escudo. En noviembre de 1977, durante la Semana de La Rioja en Madrid, se izó una bandera pintada con espray, con cuatro colores. En 1978 se vio en las fiestas de varios pueblos y en el primer Día de La Rioja, en Nájera.
La presión popular aceleró los trámites. Una consulta a los ayuntamientos dio 115 votos a favor, 51 abstenciones y 8 en contra. El 14 de agosto de 1979, el pleno de la Diputación aprobó la bandera con 17 votos a favor. El 15 de septiembre, día de la Virgen de Valvanera, se izó por primera vez en el balcón de la Diputación. El Estatuto de Autonomía de 1982 la recoge como símbolo oficial de la comunidad.
Cómo ha cambiado
El diseño no ha cambiado. Lo que sí ha cambiado es el tono de los colores. Al principio, el rojo solía ser rojo vino. Un manual de identidad de 1985 fijó unos tonos concretos. En 2003, otro manual cambió esos tonos por otros más modernos, sin cambiar el diseño.
Qué significa
El Estatuto solo dice que la bandera tiene cuatro franjas horizontales iguales: rojo, blanco, verde y amarillo. La explicación de los colores se ha dado de dos formas:
En el acta de aprobación (1979)
rojo, los viñedos; blanco, la luz; verde, la huerta; amarillo, la fertilidad.
En la explicación oficial actual
rojo, el vino; blanco, los ríos y el cielo; verde, campos, huertas, montañas y bosques; amarillo, las tierras y los monumentos.
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